Aquél “cogito ergo sum” de Descartes me viene como inspiración para esta última reflexión. Ya sabéis que mi profesión está centrada en la comunicación y hoy, en la era de la tecnología de la información, veo más que necesario hablar de este tema.
El título del post (“Leo luego opino”) es una invitación para que aprovechemos todo lo que Internet nos brinda para opinar desde un criterio racional, y no sólo emocional, de todo lo que hoy nos rodea. La libertad de expresión es un derecho que todos tenemos, pero a mi entender, es uno de los derechos que más debemos cuidar. Y aunque la variedad de opiniones da riqueza a cualquier tema, esa variedad debe estar sustentada en la lectura completa de la información. Tenemos herramientas que nunca antes hemos tenido para estar informados, y arrojamos cualquier opinión que, en ocasiones, pasaba por allí.
Entre muchas otros temas, os recomiendo que veáis el programa “la Sexta Columna” de hoy viernes, en el que se explican las injusticias que provocan los mercados y los motivos por los que la clase media paga la factura mientras los ricos se escaquean.
Con este post no quiero ofender a nadie por sus ideas y opiniones. Estas deberían estar fusionadas por la información racional y también la pasión de las emociones que sentimos.
