Aquél “cogito ergo sum” de Descartes me viene como inspiración para esta última reflexión. Ya sabéis que mi profesión está centrada en la comunicación y hoy, en la era de la tecnología de la información, veo más que necesario hablar de este tema.

El título del post (“Leo luego opino”) es una invitación para que aprovechemos todo lo que Internet nos brinda para opinar desde un criterio racional, y no sólo emocional, de todo lo que hoy nos rodea. La libertad de expresión es un derecho que todos tenemos, pero a mi entender, es uno de los derechos que más debemos cuidar. Y aunque la variedad de opiniones da riqueza a cualquier tema, esa variedad debe estar sustentada en la lectura completa de la información. Tenemos herramientas que nunca antes hemos tenido para estar informados, y arrojamos cualquier opinión que, en ocasiones, pasaba por allí.

Entre muchas otros temas, os recomiendo que veáis el programa “la Sexta Columna” de hoy viernes, en el que se explican las injusticias que provocan los mercados y los motivos por los que la clase media paga la factura mientras los ricos se escaquean.

Con este post no quiero ofender a nadie por sus ideas y opiniones. Estas deberían estar fusionadas por la información racional y también la pasión de las emociones que sentimos.

Simplemente voy a citar cuatro frases que he grabado después de ver el Informe Robinson “Barcelona 92. Donde todo empezó”. Frases que merece la pena leerlas, comprenderlas y releerlas. Ya sabéis que, para mi, el deporte es el mejor reflejo de cómo se deben conseguir los objetivos. Por supuesto que existen otras muchas disciplinas para ejemplificar cómo debemos hacer las cosas bien. Porque hacer las cosas bien cuesta lo mismo que hacer las cosas mal. La diferencia es lo que te queda después. La sensación eterna de satisfacción por haberte esforzado.

Y sí. Sigo pensando que a los que de verdad se esfuerzan les llega su recompensa. A pesar de la prima de riesgo.

> “Cuando pasa, piensas que merece la pena lo que se ha trabajado y sufrido

> “Tener un objetivo y cumplirlo es la hostia

> “Habíamos perdido, pero nadie acusó a nadie porque éramos un equipo. Y volvimos a llorar, pero de alegría

> ” Planificación, dedicación, esfuerzo… y algo de magia

Esta última frase es, para mí, la más importante. No podemos pretender que las cosas ocurran de la nada. Porque las cosas bien hechas suceden después de un tiempo. Normalmente largo. Y si pensamos que no es así nos estamos equivocando. Ya sea en temas personales, laborales o sociales. Lo que hoy dejas de hacer, mañana no te será dado.

Os dejo la primera parte del Informe Robinson en este post y el resto de capítulos en el link.

“Ilusión” y “pérdida” son conceptos que me niego a que sumen en negativo en una misma frase. Es la primera conclusión (llena de rabia) que me ha salido hoy tras leer varios puntos del día.

El primero, que un amigo se queda en el paro. Otro más. Otro más de los que valen, de los del esfuerzo, de los de valor.

El segundo, el artículo Las ilusiones perdidas que he leído de El País. Os lo recomiendo pero, por favor, no claudiquéis al pesimismo.

El tercero, la sensación de cansancio por el esfuerzo que estamos haciendo los “sortudos” de poder trabajar. Ya vale de quejarnos. Aprovechémonos para ser mejores, dar y exigir más. Si damos valor, podremos pedir.

Me niego a perder la ilusión de “la generación más preparada de la historia”. Somos nosotros. Los mal llamados ni-ni.

Los nuevos-permanentes parados, aprovechad para formaros, para crear vosotros desde vosotros, daros el valor que os quieren quitar.

Los que os vais, aprovechad para seguir creciendo en el extranjero. Seréis bienvenidos, porque con vosotros los demás seremos mejores.

Los sortudos, aprovechad para haceros un hueco en vuestro sector. No seáis uno más. Aportad. Y si no se os devuelve lo que dais (que puede ser el caso), no utilicéis esa circunstancia como excusa.

Mantened la ilusión.

¿Pensaron lo mismo aquellas personas que vivieron el Crack del 29 o la II Guerra Mundial? Por supuesto que hay una gran diferencia en las horribles experiencias que sufrieron, pero las dos generaciones pasaron a ser parte de los libros de Historia.

Nosotros también. En el futuro estudiarán nuestra época como la de la caída de las Torres Gemelas, y la de la libertad individual y social. Vivimos en una época en la que no tenemos las libertades para elegir nada. Época en la que la economía, la p. prima de riesgo, las deudas, las malas gestiones de las Administraciones, los empresarios irresponsables, el haberse creído falsos ricos… nos ha llevado a no tener la libertad de poder elegir quién nos gobierna. Porque este domingo, hagamos lo que hagamos, nos van ha dirigir desde fuera. Da igual PP, PSOE, IU, Geroa Bai, UPyD… Si da igual. No nos engañemos. Si todo nos va a venir de fuera para el interés de ¿quién?

Os dejo este vídeo de Gabilondo, en el que sesuda sobre lo que en realidad vamos a elegir este #20N.

31 de octubre de 2011. Hoy valgo menos que desde mi último post (allá por marzo de este mismo año).

¿Por qué? Los reajustes sociales, empresariales o educativos que vemos cada semana no hace más que desvalorizar nuestro trabajo, nuestro esfuerzo, nuestras ideas. Las de hoy, las de ayer y las de mañana.

Eso es lo que se está consiguiendo con la actitud de dirigentes, directivos, clientes… Hoy escuchaba a Yolanda Barcina que Navarra va a salir adelanta con los ajustes y con hacer más con menos. La idea es buena, si se refiere únicamente a las hinchadas Administraciones Públicas. Pero lo que no se puede admitir es la contínua desvalorización del trabajo diario. Ya ni mencionar a los que no tienen la suerte de tener un puesto laboral.

No es camino. No. No es solución que el valor de las ideas, las horas, el esfuerzo o la entrega vaya cada día en picado para poder salir de una crisis social, de valores, económica, pero sobre todo de confianza.

Tiene gracia que este post lo he titulado como el claim de un banco, una de esas entidades que colaboran, y mucho, a que nuestras ideas valga cada día menos.

No nos queda otra que seguir trabajando… en seguir creyendo en que nuestras ideas, nuestro trabajo y nuestro tiempo tenga el valor que deba tener, y no el que los mercados o los directivos quieran. En España hay un ejemplo claro en el gremio de la Arquitectura. Desvalorizando a los arquitectos, sumando que no se construye nada, conseguimos que muchos de ellos hayan salido a buscar trabajo y, sobre todo, a revalorizarse.


Qué razón tenía Hobbes cuando dijo esto. Creo que estamos en una época en la que está latente esta frase, que no solo significa que “en el estado de naturaleza el hombre vive una guerra de todos contra todos” (Gadafis, OTAN, violencia de género, revueltas árabes, tropecientos miles de millones de euros de rescate, leyes, prohibiciones…)

Pero también esa reflexión nos invita a pensar que seguimos siendo seres racionales y tendemos a superar el desorden y la inseguridad. ¿Puede esta sociedad caer más bajo? Seguro que sí, pero estamos en un momento en el que tiene que haber un cambio. Un cambio en la forma de gobernar de los políticos (tengo mi voto decidido y está más cerca de poner “Don Pimpón” que cualquier otro candidato), de valorarnos como personas (no como máquinas, números o herramientas de trabajo de empresas), de cuidarnos para cuidaros…

Estamos en el momento. La crisis (económica y valores) no ha pasado pero ya la conocemos. Es hora de actuar. Ya hemos sido lobo, ya nos hemos equivocado suficiente. ¿No crees que es hora de hacer las cosas bien?

Hace dos meses lanzamos desde ACE, la agencia de comunicación en la que trabajo, una campaña viral a modo de denuncia y de protesta de las injusticias sociales, políticas y económicas actuales, y que a su vez quería criticarnos a todos los que no movemos un dedo por casi nada que nos interesa. La acción se llama “Me gustaría manifestarme pero soy un huevón”. El propio nombre resume y explica el porqué de la cuestión.

Desde entonces, y no creo que sea porque se hayan hecho fans de nuestra página en Facebook, ha habido una corriente, una revolución en los países musulmanes que, harta de los sometimientos a los que viven acostumbrados, están moviendo “su culo” para derrocar a sus penosos dirigentes. La red ha sido clave para todo este movimiento. De hecho, hace unos minutos le he mandado un tweet a Saif Gadafi @SaifGaddafi protestando por su respuesta a las protestas de su pueblo: “Just sent this Direct Message @SaifGaddafi Please stop the military killing your people. History is watching and you can stop it. Thank you” (si tienes Twitter y estás en contra de esta dictadura y sus represalias te cuesta muy poco RT).

Esto sí es una verdadera revolución. El uso de las redes sociales para denunciar, promover y conseguir objetivos y retos ambiciosas y grandes. Todos juntos. Hace año y medio me dio por escribir un post titulado “El poder de las nuevas tecnologías para darle la vuelta a la tortilla. Hoy ya se ve que es una realidad.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.