恭贺新禧 – gōng hè xīn xǐ – ¡Feliz año nuevo!

Lo digo en chino más que nada para ir acostumbrándonos a los términos.

Feliz 2011. Un año de cambios para unos y de continuidad temerosa para otros (la gran mayoría). Según se prevé, el 2011 va a ser un año en el que van a cambiar muchas cosas. Esto no significa que saldremos de la crisis ni que todo nos irá muchisimo mejor ni nada de eso. Significa que un grupo importante de países, empresas y personas conseguirá levantar la cabeza y podrán cambiar el rumbo negativo en el que estamos metidos desde 2007 (esto comenzó mucho antes, desde que las cosas valían más de lo que eran y la gente creía que tenía más de lo que tenía). Gente que no tiene suerte, sino que trabajan de manera acertada desde hace mucho tiempo y eso lo van a comenzar a notar bien pronto.

Estos países, empresas, personas tienen los ojos puestos en otros sitios. Lugares como China, potencia mundial que se hace su hueco en la economía mundial gracias a su fortaleza y a que otros cada vez son más pobres. Cito a Amaya Erro en el blog de Cámara Navarra: “Ya por entonces (2007) los economistas nos advertían de que China aparecía en el mapa como el temido gigante asiático, y el centro económico del mundo se desplazaría como ya había sucedido en diversas ocasiones a lo largo de la Historia.” Quizás los chinos nos estaban diciendo algo con aquella espectacular inauguración de los Juegos Olímpicos del 2008, donde demostraron su potencial, virtudes y también defectos.

Otros muchos (la gran mayoría) continuarán sumidos en esta desoladora y acumulada desolación que, a ojos de todos, comenzó con la caída de Lehman Brothers y se verán arrastrados por la tendencia de un tercer año consecutivo de crisis. Estos serán aquellos que no se pongan de pie o no den un paso al frente y salgan de esa tendencia que, no sé por qué, parece que interesa en lares extraños y lejanos.

Por eso, y me vuelvo a remitir al blog de la Cámara Navarra, “Decía una reconocida profesora de una escuela de negocios que la fórmula del cambio depende de tres variables: la necesidad de cambio (el grado de descontento con el estado actual), la visión de un “apetecible” nuevo escenario que nos motive y al que deseemos llegar, y el proceso o las acciones que se deben llevar a cabo para pasar del estado inicial al nuevo escenario.”

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